martes, 13 de mayo de 2014

Injusticias.

El mundo está lleno de injusticias. Algunas más importantes que otras, pero está lleno de ellas, al fin y al cabo. Al leer esto, pensaréis que hablo de la gente pobre, que ha sufrido alguna catástrofe y ahora es más pobre todavía. Si, es cierto, esas personas lo pasan fatal. A veces, lo vemos en las noticias y, durante unos segundos pensamos: "pobrecitos ". Pero ahí se queda todo. En cuanto acaba el reportaje nos olvidamos de ellos. ¿Por qué lo hacemos? Simplemente, es porque a nosotros nunca nos ha pasado eso. Y, cuando algún día nos pasa, somos tan egoístas que no podemos ver que hay gente que sufre más que nosotros.
Además, también están esas pequeñas injusticias que, aunque para otros pueden parecer tonterías, para ti duelen más que una puñalada en el corazón: ese castigo que no te merecías, esa bronca que te han echado por culpa de otros...
Yo soy muy aficionada a echarle la culpa a los demás pero, aunque esté convencida de que yo no he hecho nada a veces tengo que parar y pensar: "¿Y no habré hecho yo algo para qué haya pasado esto …?"
Como he dicho antes, el mundo está lleno de injusticias, y de vez en cuando, nos encontraremos alguna; toca echarle valor y pasar de lado, como si no existiera. Pero, si te ves metida de lleno en esa injusticia, un buen truco para salir de esa situación sin cabrearte, es pensar en esa persona que te saca una sonrisa cada día. Porque nunca estamos solos, si nos paramos a recordar, detrás de esa muralla que nos aisla del mundo, siempre está esa persona que dedica todos los días de su vida a intentar hacerte sonreír. Aférrate a ella, y las injusticias pasarán más rápido.
Porque igual que existen las injusticias, lo justo también existe.
                                               

                                                                                                                  LUCY

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